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Febrero 07 de 2010
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“Regalarle a los ricos es ayudar a los pobres”: Minagricultura

Apología al pensamiento profundo que orienta a Colombia

Por Luis Pérez Gutiérrez

Colombia es prolífica en frases lapidarias que avivan el espíritu y orientan el comportamiento social. Pambelé fue campeón mundial del boxeo con sus manos pero su inteligencia permitió a la humanidad contar la orientadora frase: “Es Mejor ser Rico que Pobre”. Maturana, el más importante director de Futbol de todos los tiempos de Colombia, sorprendió en una crisis diciendo: “Perder es Ganar un Poco”. Y así, cada año nace una nueva apología al pensamiento profundo que orienta a la nación.

Este año se suma a la doctrina política la reveladora frase del Ministerio de Agricultura que ha ganado la Vuelta a Colombia: “Regalarle a los ricos es ayudar a los pobres”.

Estimular al empresario, realizar préstamos de fomento para mejorar el campo es necesario, pero regalar el dinero público a los ricos es un escándalo abominable.

El Neoliberalismo no acepta los subsidios para pobres. Pero Regalar es más que subsidiar. Subsidio tiene como sinónimos Socorro, Auxilio, Limosna.

Suena como para hacer una obra de teatro, que en un país de pobres, un millonario reciba regalado cuantioso dinero público o que un millonario pida limosna del dinero destinado a los pobres. Solo ocurre en Colombia. Es aceptable que un indigente implore limosna, pero que ricos hagan trampas para aparecer como pordioseros, ya eso llena cualquier taza.

Regalar dinero público a los ricos es repudiable, aquí y en cualquier sociedad. Es una actitud amoral, vergonzante, de avivatos.

Y mucho más escandaloso, cuando se sabe que el estado del campesinado colombiano es miserable. A 2008, según datos del mismo gobierno, el 97.8% de los campesinos son o pobres (65.2%)  o indigentes (32.6%). El Ministerio del Agro está  condenando de por vida a los campesinos a ser jornaleros hambrientos. La política del Ministerio va en contravía de la propuesta del Presidente Uribe, quien predica un país de propietarios.

El Ministerio trata a sus campesinos como discapacitados. Ese pensamiento, en lugar de disminuir la pobreza, la perpetuará.

Es vergonzoso el episodio de acaudalados avivatos que mediante trampas se apoderaron del dinero público. Pero más vergonzoso es, que el Congreso de la República al aprobar el presupuesto nacional NO se dé cuenta que están autorizando $1.4 millones de millones para regalar a los pudientes. Y más censurable aún, que el Ministerio, con tan cuantioso dinero, no sea capaz de proponer una revolución agraria, que haga campesinos propietarios o campesinos empresarios o un campo menos miserable, como lo predica el Presidente.

De fondo hay una Política de Gobierno perversa, que se debe rectificar. Los Ministros involucrados, que son dirigentes de gran valía, tienen que enderezar su pensamiento social. Se puede defender a los Ministros pero no la política de regalar el dinero público a los ricos. Con ese pensamiento clasista, solo se construye un país de pordioseros: Pordioseros ricos y Pordioseros pobres.

El Presidente Uribe ha dicho que los Ricos deben devolver esa plata. Le faltó decir con más energía, como en otras ocasiones contra los bandidos: “Que devuelvan la plata y que los metan a la cárcel por mi cuenta!”

Desplazamiento intraurbano: Otra amenaza para la ciudad

Luis Pérez Gutiérrez 

El desplazamiento existe en la mente de la gente como una desgracia para campesinos y personas de zonas alejadas de la urbanización. Pero no es así.

Como consecuencia de las guerras que vive la ciudad, el desplazamiento intraurbano de miles de familias pobres es una nueva enfermedad urbana de extrema gravedad. Duele que Medellín siga perdiendo la brújula, y se contagie de otro cáncer social que puede convertirla en símbolo internacional del desplazamiento intraurbano.

Acosadas por la violencia, innumerables familias de barrios populares están siendo expulsadas  de sus hogares, contra su voluntad, y huyen a buscar refugio en otros lugares.

Inexplicablemente, las autoridades guarda silencio sobre el desplazamiento intraurbano.

Cuando se multiplican los desplazamientos es porque los barrios populares se están convirtiendo es espacios gobernados por ilegales. Todo desplazamiento es una señal que los barrios populares están sometidos a la ley del más fuerte y que, además, burlan a las autoridades. Los testimonios son dolorosos.

La Comuna Nororiental, que con el Metro cable y otras tareas urbanas, había adquirido un progreso social reconocido en el mundo, está regresando a épocas de violencia que la estigmatizan de nuevo.

De la comuna nororiental salen sin rumbo, familias enteras que ahora no quieren volver. “Nos fuimos porque estábamos en el infierno” asevera en coro un grupo de 119 personas aterrorizadas que salieron desplazadas de la Comuna. Día a día más habitantes reciben la orden de los combos que no pueden vivir por allá. En esa comuna es tan larga la lista de combos que se debaten en la guerra, que al parecer no quedará espacio para la gente de bien.

También, La Comuna Trece fue un ejemplo de pacificación respetado en todo el Planeta. Antes de la pacificación en 2002, el 46% de los 150.000 habitantes se habían desplazado pero pudieron regresar. Hoy la comuna trece está de nuevo rodeada por violencia e ilegalidad. En la Comuna Trece patrullan ilegales y ordenan quién puede vivir por allá y quién no. Miles de familias han sido obligadas a salir de sus hogares, sin rumbo, a sufrir en otra parte.

Y así, los desplazamientos intraurbanos son una constante en comunas populares de la ciudad.

En las comunas populares solo son protagonistas los que están dispuestos a matar o quienes se arriesguen a que los maten. Eso muestra un cáncer de des institucionalización de la ciudad.

Las mujeres son las primeras afectadas con el desplazamiento. Unas huyen por violencia sexual. Otras por esconder a sus hijos para que no los vinculen a Bandas. Otras porque quieren la legalidad y los combos las amenazan.

De mucha monta es el problema del desarraigo de la gente de sus barrios, pero de muy poca potencia se ve la fuerza de la Alcaldia para combatir a los ilegales que provocan el desplazamiento intraurbano.

La ciudadanía espera acciones más audaces de las autoridades: Imponer con más fuerza la autoridad como una virtud de la democracia. La gente pide: Manos a la autoridad!

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