|
La 'silla vacía'
Foto: Archivo /El Tiempo
Nancy Patricia Gutiérrez, presidenta del Congreso y senadora de Cambio Radical.
El 'plan B', esbozado por el Gobierno y el uribismo en caso de que se hunda la reforma política, consiste en trasladar algunas sanciones contra los partidos políticos al proyecto de ley de reforma electoral, que tiene mensaje de urgencia y que está pendiente de su primer debate en el Legislativo.
Según la presidenta del Congreso, Nancy Patricia Gutiérrez, si definitivamente la reforma política se hunde, lo que se plantea es que algunas de las sanciones allí contempladas se incluyan en el nuevo proyecto de reforma electoral.
El asunto es que las sanciones que se trasladarían serían menores, como la pérdida de la personería jurídica y la financiación de campañas para los partidos.
"Habría que revisarlo porque, de todas maneras, ahí se requiere una decisión constitucional", dijo la senadora Gutiérrez.
¿Buen mensaje?
A la par con la 'silla vacía', tampoco se tendrían en cuenta otras sanciones que le eran afines, como que se descuenten los votos por la curul perdida y que se devuelva el dinero por reposición de votos.
La decisión de desechar la figura de la 'silla vacía' podría ser costosa para la imagen de un Congreso cuestionado, porque más de 60 de sus miembros se encuentran hoy embolatados con el escándalo de la 'parapolítica'.
De hecho, analistas políticos como Claudia López, habían advertido que una buena forma de enviar un mensaje de que el Congreso sí quería superar esta crisis, era a través de la aprobación de esta reforma, con medidas drásticas como la 'silla vacía'.
Incluso, el tema se había convertido en el principal de una legislatura que se ha caracterizado por el poco esfuerzo de los legisladores, atemorizados e impactados por las medidas de detención ordenadas por la Corte Suprema contra algunos de sus colegas.
La figura de la 'silla vacía' se había convertido en el motivo central de discusión entre el uribismo y la oposición, ya que la coalición de gobierno pedía que se aplicara a partir de la condena del congresista y el liberalismo exigió que fuera desde el momento de la detención de un legislador.
Algunos uribistas llegaron a mencionar que la figura era perniciosa, porque terminaría por afectar las mayorías del Gobierno en el Congreso.
Pesimismo
Tanto el Gobierno como la bancada uribista son pesimistas de que la reforma política pase en la Comisión Primera del Senado, donde debe surtir su séptimo debate (de ocho que necesita).
La decisión de dejar 'a su suerte' la reforma política surgió la semana pasada en una reunión de Palacio, entre el Gobierno y los jefes de los partidos uribistas, en la que comprobaron que no se alcanzaban los votos para su aprobación.
En la Comisión Primera de Senado, 11 de los 19 congresistas que tiene la célula legislativa se declararían impedidos para discutirla y votarla.
Y la presidenta del Congreso, Nancy Patricia Gutiérrez, descartó que se haga la rotación de curules para salvar la iniciativa.
"Fue una figura muy criticada. Esa posibilidad fue rechazada, inclusive por los propios partidos de la coalición", dijo la senadora.
Pero este no es el único problema de ese proyecto. El presidente de la Comisión, Juan Carlos Vélez (quien también está impedido, por ser el reemplazo de Mauricio Pimiento, capturado por la 'parapolítica') ni siquiera le ha nombrado ponentes.
Por su parte, la oposición no está de acuerdo con que se deje hundir la reforma política.
"No todo lo que se necesita para superar la crisis se puede hacer a través de una ley. Hay temas como el de la sanción a los partidos, con la 'silla vacía'; como el de la pérdida de la personería jurídica, como el de la inscripción por coaliciones, que necesitarían reforma constitucional", dijo el senador liberal, Héctor Helí Rojas.
Para esta semana, el tema de la reforma política no fue incluido en la agenda de la Comisión Primera del Senado, pese a que ya solo resta un mes de trabajo legislativo en las sesiones ordinarias del Congreso.
Redacción Política
|