19 Septiembre - 2012

Gobernadora del Quindío y algunos alcaldes en Bahamas, centro de operaciones de Ledher en la década de los años 70

El departamento y la mayoría de sus municipios en ascuas, impacientes por el desempleo reinante, por la incidencia en su contra del microtráfico, con problemas en la población infantil. Municipios enfrentados a numerosas necesidades que exigen gestión de sus alcaldes y autoridades en general y nuestros mandatarios, gobernadora y algunos alcaldes, descansando en la antigua colonia británica de las Bahamas, —centro de operaciones de Ledher en la década de los 70—.

¿Qué estaban haciendo?
Autor: Jorge Eliécer Orozco Dávila
 
Se perdió hasta la vergüenza. No completan todavía 9 meses de trabajo y se cuentan ya algunos periodos de vacaciones. Este último porque la gobernadora quedó muy agotada con motivo de la cumbre en Armenia de los mandatarios territoriales. ¡Qué horror! Ese es mucho despropósito, un viaje oficial sin razón ni sentido, aunque es de esperarse que departamento y municipios estén exentos de gastos por concepto del descanso oficial autodecretado por tan ejemplares turistas.

Las malas compañías y el indebido comportamiento de estos funcionarios le hacen perder a la región confianza en el aplomo que debe reinar en el gobierno. Cada día el gobierno pierde credibilidad, no es sino escuchar en la calle las justas críticas y los bien fundados comentarios que se hacen sobre lo que viene ocurriendo en el Quindío. Se dice que el régimen quindiano es despótico toda vez que se considera absoluto y sin ley, además de tirano con el departamento.

Afortunadamente está rebajando la sumisión y ya entre voceros del sector privado y de la misma comunidad arrasada por los procedimientos politiqueros utilizados para comprar adhesiones, se escuchan voces de desacuerdo con lo preestablecido que demuestran que poco a poco el conformismo es menor con la rutina y las costumbres actuales.

Lo cierto es que en el departamento falta orden, concierto y claridad. La confluencia extraña de conductas que despiertan en el imaginario colectivo sospechas, bien por los indicios o por las apariencias, producen desconfianza y recelo; existe la creencia de que se siguen cocinando malas acciones.

Por ahora queremos hacer una nueva advertencia a la Procuraduría General de la Nación en el caso de no existir competencia de la Procuraduría regional. El celoso rector del ministerio público debe saber que dentro de sus funciones está la de “velar por el ejercicio diligente y eficiente de las funciones administrativas”.

Para el caso que nos ocupa relacionado con el viaje de gobernadora y de algunos alcaldes a las Bahamas, si en efecto se trata de un descanso legitimado en la ley por el ejercicio de un tiempo laboral suficiente para merecerlo. Es necesario frente a viajes de gobernadores y alcaldes, que los ciudadanos sepamos si los funcionarios públicos pueden salir cuando les venga en gana y sin que por esta razón tengan que ser incorporados a procesos disciplinarios por parte de la procuraduría. ¿Será que el sueldo asignado al gobernador y a los alcaldes es mejor del que se sabe? ¿O existirán padrinos —terceros interesados en cumbres y viajes lejos de los predios administrados— con fines diferentes a los del descanso oficial por agotamiento físico y mental de los gobernantes?

Para que puedan acabar con tanto comentario y sospechas, simplemente que mediante un serio comunicado, firmado por los propios funcionarios, respondan a lo que hoy todo el mundo se pregunta en el Quindío: ¿Qué estaban haciendo?


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