17 Febrero - 2015

Periodismo ejercido por camioneros, taxistas y mensajeros

Una vez participamos en un concurso de periodismo, convocado por las directivas de la universidad La Gran Colombia, estaba de rector Octavio Arbeláez Giraldo, nuestro trabajo se tituló Perspectivas socieconómicas del Quindío y Colombia en el siglo XXI. Ese trabajo se realizó a varias manos: Cesáreo Herrera Castro, Darío Fernando Patiño, Efraín Pachón, Gilberto Montalvo y Pedro Giraldo. Nos llevamos el premio en radio.

Bien sustentado
Por Cesáreo Herrera Castro, comunicador social y periodista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano
 
El trabajo estuvo bien sustentado, se habló del fenómeno geoeconómico más interesante del siglo XXI: La Cuenca del Pacífico, donde hay un corredor de países del Asia, emergentes, entre ellos China, Laos, camboya, Vietnan, Corea del Sur, Japón, como para citar estos pocos y con los cuales Colombia podría suscribier convenios de carácter comercial, venderles materias primas, insumos, bienes de consumo: café, carbón, esmeraldas, cafés especiales, todos con cero agroquímicos, producción limpia, sin agroquímicos, para conservar la salud de niños, jóvenes y adultos.
 
Mostramos cifras contundentes para aliarnos con esos países de la Cuenca del Pacífico, demostramos que esa era la más importante si se comparaba con la Cuenca Atlántica y La Mediterránea. En ese concurso participamos auténticos periodistas, profesionales que hemos vivido de esta profesión y no volvimos a participar, renunciamos también a condecoraciones porque en el medio se infiltraron taxistas, camioneros, mensajeros, no tenemos nada contra ellos, pero cada uno en su trabajo, es como si en el gremio de abogados, economistas, ingenieros, llegaran periodistas sin ningún conocimiento en esas discplinas.
 
No aceptamos condecoraciones porque La Cruz de Boyacá, una de las más emblemáticas de Colombia, se la dieron a Perafal, un reconocido mafioso colombiano, tampoco aceptamos distinciones de alcaldes, gobernadores, representantes de la Cámara, senadores, porque ese no es el oficio de esas entidades, menos caer en las sociedades de elogios mutuos porque todo lo ven perfecto y no es así, siempre debe existir una barrera entre los comunicadores sociales y periodistas y quienes están en la política.
 
Pero lo más grave de este oficio está en que muchos periodistas, unos empíricos y otros graduados, no tienen límites en la lambonería con los gobernantes de turno, había más honestidad en este ejercicio hace treinta o cuarenta años, muchos colegas parecían franciscanos, su satisafcción era denunciar todas aquellos atropellos contra los ciudadanos, el comunicador social era admirado, respetado, querido, además era pulcro en todo. 
 
El periodismo: una profesión odiada y riesgosa
 
Por Manuel Tiberio Bermúdez
 
El pasado 9 de febrero quienes ejercemos el oficio de periodistas festejamos el poder realizar una tarea que parece odiosa para muchos, pero que es la opción que numerosos seres humanos escogimos para caminar la vida que nos toca.
 
Aunque por esos nacionalismos sin razón, dizque para no rendirle un homenaje a don Manuel del Socorro Rodríguez, cubano de nacimiento, y sí hacérselo a don Antonio Nariño, quien publicó “La Bagatela” se cambió el 9 de febrero para el 4 de agosto, una fecha que nadie reconoce y que menos aún, celebra.
 
Ser periodista es una profesión riesgosa en Colombia. Fuera de ello, hay que luchar para protegerse de los que ejercen el poder y que tienen intereses mercantiles, políticos, malevos, y por ende se convierten en  censores gratuitos, ocultos y peligrosos para las voces que señalan la verdad. Andamos en la disyuntiva entre la realidad que se debe contar,  el pan diario que debemos ganar, o la vida que tenemos que proteger con el silencio.
 
El  ejercicio de la profesión ha evolucionado de manera vertiginosa, no por la forma de realizarlo, sino por los medios de los que hoy disponemos para contar los sucesos, para expresar nuestras ideologías, para hacer llegar un mensaje a todos los rincones. La tarea de contar, hoy más que nunca, busca estar a la par con el apresurado mundo que nos tocó en suerte vivir, y por eso, se habla ahora de un periodismo de lo superfluo, de la competencia por ser el primero que lo cuente y no ser quien mejor lo cuente.
 
Ahora, los llamados medios alternativos, que no están atados a la publicidad que amordaza, son los que nos están salvando de aquella máxima que señalaba “que en una confrontación la primera víctima es la verdad”, porque sin otro interés que el de contar lo que sucede diariamente, se dan a conocer los hechos tal cual como los perciben quienes están cercanos al suceso.
 
Es aquí cuando toma fuerza la norma que dice: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideraciones de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección y gusto”.
 
Y esos medios alternativos, cada vez en mayor número, se están convirtiendo en los fiscales de la cotidianidad, dando a conocer la realidad, de la que los medios con compromisos comerciales no informan porque tienen miedo a perder la pauta, y que en muchas ocasiones, les impide relatar los sucesos y expresar opiniones “por no incomodar” a quien pone el dinero para la publicidad.
 
En esta, como en todas las profesiones en nuestro país, hay periodistas de todos los pelambres, de todas las tendencias: los hay gobiernistas, aduladores, comprometidos con la sociedad, los hay indiferentes, mercachifles, desinformados, incultos, los hay profesionales, estudiosos con más grados que un termómetro, y también empíricos; hay aquellos quienes ganan mucho dinero y otros que apenas malviven, los hay buenos y los hay malos.
 
Para todos ellos, los que ejercen el oficio: ¡felicidades!, por ser parte de una profesión a veces odiada por algunos pero muy querida por quienes la realizamos.
 
Perfil de Manuel Tiberio Bermúdez
 
Periodista, locutor, fotógrafo y escritor. Jefe de Prensa durante los años 2000, 2002, 2003 y 2005 del Encuentro Nacional e Internacional de Escritores por la Paz de Colombia, que se realiza en el Municipio de Caicedonia. Se ha desempeñado como columnista de las revistas “Nueva” y “Viernes Cultural” del diario “El País”,  y columnista del Diario Occidente. Ha sido también corresponsal del Noticiero regional de Televisión Noti 5.
 
Colaborador para los portales en Internet como Cali es Cali, Cali Buena Nota, la Esquina Regional, Somos Vallecaucanos, Actualidad Colombiana, entre otros. Autor del libro de crónicas “Gracias a Dios soy Montañero”. Invitado especial a la III Semana de la Cultura en New York. Sus poemas han sido publicados en revistas y en diarios locales y nacionales. Medalla al Mérito Literario de la casa de la Cultura de Caicedonia.
 
Participó como invitado en   IX Festival Internacional de Poesía de El Salvador 2010. Invitado a la Feria del Libro en Cuba 2011. Locutor de Noticias en RCN de Buenaventura, corresponsal del Noticiero Todelar del Quindío y director de los programas: “Voces y Ecos” y  “Línea Directa” en Radio Súper de Caicedonia y así mismo director y locutor del Programa “Charlemos de Tango”. Es columnista del periódico el Extra con sede en New York, codirector de la revista virtual  Red y Acción y columnista del periódico Colombia Informa con sede en los Ángeles. Hizo parte, como periodista, del equipo de apoyo al Informe de Desarrollo Humano para el Valle del Cauca que realizó el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Pnud.