26 Enero - 2012

"Quindío no existe en el mapa mundial de turismo", Alain Sévigny, consultor internacional. www.colombiaparatodos.net resolverá esa falencia

Una especie de polémica se desató en la sala de conferencias de la Cámara de Comercio de Armenia entre el consultor internacional de turismo Alain Sévigny y varios asistentes, unos administradores y otros dueños de alojamientos rurales y urbanos.

¿Qué se debe hacer?

Por Cesáreo Herrera Castro, director

Varios aspectos se deben tener presente si se quiere posicionamiento del lugar denominado Quindío turístico, uno de ellos conectividad y asociatividad. "Los negocios hoy en día se hacen por internet, más del 54% de quienes reservan lo hace por internet, dijo Alain Sévigny y agregó que entre todos deben solucionar las falencias.

Usted puede atender bien a un turista pero si el taxista no ahí nace la crítica del viajero y es capaz de contarle a más de siete lo mal que le fue, agregó el consultor.

El turismo quindiano visto del exterior

Alain Sévigny, consultor internacional de turismo.
“Tener un hotel no atrae turistas al destino, nadie viene al Quindío porque haya disponibilidad de camas”, fue el planteamiento que el consultor canadiense Alain Sévigny hizo a los participantes de la conferencia del turismo en el Quindío, visión y propuesta de un extranjero, que se efectuó en la Cámara de Comercio de Armenia.

El especialista expuso, en la actividad ofrecida por la entidad de registro mercantil junto con La Ruta del Café, su percepción sobre el turismo de la región desde su óptica como extranjero, la cual se ve alimentada por su experiencia como asesor en gestión internacional y mercadeo turístico.

“Lo primero que hay que tener en cuenta es que como todo nuevo destino el Quindío tiene sus ‘olas’, de las cuales la primera se dio principalmente por el crecimiento del ingreso de los colombianos, porque es un país emergente con una de las mejores tasas de crecimiento, y esto se refleja en el turismo. También y aunque la imagen de Colombia aún no es del todo positiva, se está haciendo un esfuerzo grande para mejorar la percepción sobre el país”. Sin embargo, señaló, se requiere desde el ámbito territorial organizar la actividad para ofrecerla a un mercado internacional, que es del mayor interés para la región.

“Esto porque en el país todo sigue siendo muy informal, todos hacen sus ‘cositas’, ‘arreglárselas’ como dicen acá, pero no se vende un destino turístico así, un destino es una marca que se vende, que tiene que organizarse y venderse bien. Hay que despertar las riquezas que se tienen como la biodiversidad porque todo lo que se siembra acá crece, y hay una gran variedad y cantidad de aves, pero sigue siendo una materia prima y para comercializarlo hay que adecuar la infraestructura”.

El conferencista identificó en el desarrollo de proyectos como La Ruta del Café o la Ruta Artesanal un primer paso hacia la organización de la oferta.

“Pero tienen que haber más, en un esquema que siente a los empresarios y al gobierno en la misma mesa porque no se coloca una marca de manera individual. La empresa privada debe ser autónoma porque los buenos negocios pueden durar 25 años mientras que los gobiernos cambian cada cuatro años”.


Un paralelo entre dos terremotos
Como una coincidencia relevante, el mismo día en el que se cumplían 13 años del sismo de 1999, Sévigny —quien colaboró con la reconstrucción de Haití luego del terremoto— presentó su conferencia en Armenia.

“En Haití hicimos programas de capacitación para los jóvenes luego del sismo en temas de formación profesional y con el propósito de vincularlos en la reconstrucción física de la nación”.

Reveló sin embargo que las diferencias entre ambos casos son inabarcables por las condiciones sociales, culturales, económicas y políticas.

“Mucha gente habla de la triste situación que atraviesan las personas que continúan viviendo en carpas, pero conozco bien este país y sé que muchos están en mejores condiciones de vida hoy en día. Anteriormente sólo el 20% de los adolescentes iba a la escuela y el 85% de estas es privada; presentan un 80% de tasa de desempleo, un 50% de la gente no tiene baño, un 50% de la población no tiene agua potable, y el principal proyecto del Estado en este momento es conformar un ejército. No hay nada que ver entre Armenia y Haití, porque este último no se considera siquiera un país pobre sino un gobierno fracasado desde antes del sismo, casi desde que bajó Duvalier de la presidencia —y no lo estoy defendiendo—. Esto hizo que hiciera carrera la frase que el terremoto no destruyó sino que acabó de destruir y que no había que hablar de reconstrucción sino de construcción”.


Por Andrés Felipe Mejía Álvarez